Audiopoema Gólgota y Lucero

miércoles, 28 de julio de 2010

¿QUÉ EXTRAÑO MAL?

foto: Jesús Cañas del Pozo

¿Qué mal o extraña criatura,
asaltando mi morada,
la somete denostada
a baldón y desventura?

Mas el valor y cordura,
con destreza denodada,
abre la prisión forjada
de tristeza y amargura.

Al alba cela el camino
del lucero matutino,
con ensueño y sinrazón.

¡Déjame, pues, corazón,
que pueda ver mi razón
el lucero vespertino!

PRISIONERO

Foto: Jesús Cañas del Pozo

Mudo pesar me tiene prisionero,
cautivo de las sombras del pasado,
duelo sin fin, combate inacabado,
árbol caído al borde del sendero.

Efímero, medido y pasajero,
breve tiempo, fugaz, harto avanzado,
con el ritmo otoñal acelerado,
otrora dilatado y placentero.

Que no se agriete mi alma de tristeza,
que no lloren mis ojos consumidos,
que mi dolor henchido de destreza

en mi garganta ahogue los gemidos,
que mi rostro, testigo de entereza,
acompase mis últimos latidos.

OBSESION

foto: Jesús Cañas del Pozo


Como araña venenosa,
desde tu tela me acechas,
entretejiendo la trama
con que tu saña se muestra.

Me atrapas con el ardid
que te dio naturaleza,
la inmundicia de tu troje
en mis adentros la siembras.

Es azufre de Vulcano
el magma de tu caldera,
es fuego de tus entrañas
que el espíritu me quema.

Sin descanso vas y vienes:
con tus insidias me inquietas,
con tus argucias me crispas,
con tu acoso me amedrentas.

Si con ardor te recuso,
con insistencia me asedias,
con tus gestos me acobardas,
con tu impiedad me exacerbas.

Con tu Babel me confundes,
con tu veneno envenenas,
con tu amargura me amargas,
y con tu terror me aterras.

Si inconsciente, me conturbas;
si consciente, me atormentas,
llenándome de vacío,
el alma sin paz me dejas.

Mis días noches se tornan,
y mis noches las desvelas
con pesadillas sin fin,
el albor ya no alborea.

Como náufrago sin norte
en la tempestad que arrecia,
busco afligido refugio,
donde las aguas se aquietan.

Cuando descubra el camino,
que mi corazón anhela,
renacerá un nuevo día,
que anuncie la primavera.

NO SÉ SI ES TAN SEGURO

foto: Jesús Cañas del Pozo

No sé si es tan seguro lo que veo,
si todo lo que veo es algo extraño,
con menguada visión yo no me ensaño,
la quimera o verdad, un devaneo.

Mi camino, dolor, pues que lo creo,
no hay fiero mal que venga por mi daño,
mas por mi bien, que de esto no me engaño,
si en mi foro interior, es lo que leo.

Que tu luz ciertamente me ha salvado,
la guía de mis pasos y esperanza,
de tu cuidado y bien yo tengo celo.

Sangrienta lid mi espíritu ha librado,
he puesto en Dios mi brazo y mi esperanza,
y la fe de mis ojos en el cielo.

NI OJO VIO

foto: Jesús Cañas del Pozo

¿Viste, Saulo, rayar eterno día,
si la noche celeste es mera idea,
si la muerte y dolor que nos golpea
será vida sin tiempo y armonía?

¿Si el sentido disfruta melodía
inefable que el ánimo recrea,
si la ausencia de amor que nos rodea
se tornará ventura y alegría?

Claro de luna y lágrima de estrellas
sobre el cuerpo maltrecho y dolorido,
brillo de luz en ala de centellas,

la siembra del despojo redimido.
Hemos visto la sombra de tus huellas,
ni ojo vio - dijiste–, ni oyó el oído.

MI ÚLTIMO VIAJE

foto: Jesús Cañas del Pozo

Cuando tenga que hacer mi último viaje,
que nada me retrase ni entretenga,
mi hora es puntual, que nadie me detenga,
sólo yo marcharé con mi bagaje.

Un río caudal seré sin estiaje,
dique que reprimido se contenga,
llevaré todo aquello que convenga,
lo mejor de mí mismo en equipaje.

Del desamor repararé la herida,
y cual rojo vestido de amapolas
en primavera florará mi vida.

Al llegar el instante de ir a solas,
amor sin fin será mi despedida,
como en la playa el beso de las olas.

MEMORIA DE LA MUERTE

foto: Jesús Cañas del Pozo


Que el hombre nace y vive es llana historia,
que ha de morir conoce con certeza,
mas hora y día es cosa sin fijeza,
yugo y pesar, la línea divisoria.

Amarga y triste, Parca, es tu memoria
para el hombre que goza de riqueza;
del hundido, no obstante, en la pobreza,
conquista de la muerte, la victoria.

Se queja el necio de su mala suerte
al cielo, airada voz y brazo fuerte,
por su abrazo a tan fría compañera.

Cumplido el Alto Fallo de la espera,
la Vida, al hermanarse con la muerte,
transforma la derrota en primavera.

HORA TRISTE

foto: Jesús Cañas del Pozo

De penado, la cadena,
de mi prisión, los cerrojos,
tierra sembrada de abrojos,
vestigios de mi condena.

De llantos mi vida llena,
de vid en poda despojos,
savia amarga de mis ojos
va destilando mi pena.

Si tan grave es mi pecado,
y penosa mi condena,
no me muevan mis enojos.

La sombra de mi pasado,
y el delito de mi pena
paguen con llanto mis ojos.

ETERNA PRIMAVERA

foto: Jesús Cañas del Pozo


Cuando, por fin, vencido el árbol muera
al pie del leñador, allí dirime
litigio singular, reto sublime,
el fruto de cosecha y sementera.

El alma con la muerte se libera
de la pesada carga que le oprime,
ruiseñor, que sin jaula se redime,
en aras de la eterna primavera.

La luz de nuestra fe nos asegura
que un día el leño herido y derribado
remontará del valle la espesura,

camino del Tabor iluminado
por el Sol del amor y la hermosura,
alfa y omega de todo lo creado.

DESESPERANZA

Tres veces del umbral toqué la raya,
y tres veces volví sobre lo andado,
un barco sin timón en puerto anclado,
honda prisión impide que me vaya.

Un mundo de dolor que muerte ensaya,
un negro sinvivir siempre aterrado,
un monstruo sin piedad envenenado,
infame vengador donde los haya.

Buscar mi libertad, ¿de qué manera?
por un tiempo probé infinitos pasos,
logré fuerza brutal sin que pudiera.

Propósitos sin fin, según los casos,
y muchos más si mil vidas tuviera,
más no era mi afán los cielos rasos.

BARCO SIN NORTE

El tiempo ya compasa con mi vida,
barco sin norte, rumbo ni concierto,
velero anclado sin llegar a puerto,
naufragio en alta mar, nave perdida.

Lúcida tea, resina consumida,
hoy sin fulgor, oscuro desconcierto,
y lo que más me duele, y es lo cierto,
que se aproxima la hora de partida.

En este breve espacio que me resta,
vuelva a la mar la calma y la bonanza,
vida sencilla y, por demás, honesta.

A esta nave hundida en lontananza,
a esta nave de expresión funesta
vuelva el amor, la paz y la esperanza.

TAIMADA SOMBRA

foto: Jesús Cañas del Pozo

He vivido florida primavera,
y el estío dorado que termina,
un silencio otoñal se me avecina,
volver la vista atrás, loca quimera.

Ante mí, solitaria y lastimera,
una sombra acerada me conmina,
una sombra taimada me domina,
una sombra sin alma por doquiera.

A mis puertas llegó la desventura,
los rigores hiemales me han brindado
los frutos que tu engaño me procura.

En tus manos, capricho consumado,
que más tarde se arroja a la basura,
cual molesto juguete desusado.